Los 9 mejores equipos de fútbol de todos los tiempos

¿Qué hace un gran equipo de fútbol? La historia del fútbol está repleta de equipos que han demostrado la veracidad y el arte del juego hermoso. Desde el comienzo del siglo XX, muchos equipos de fútbol europeos y sudamericanos han salido de la oscuridad para dominar sus respectivas épocas. Al mismo tiempo, el deporte ha evolucionado para abarcar una mayor variedad de habilidades y un mayor grado de aptitud. Los mejores equipos de fútbol deben haber ganado al menos un trofeo. Necesitan haber jugado un fútbol atractivo pero eficaz en un clima de altos estándares técnicos. Lo más importante es que han tenido que soportar una era de dura competencia e intensa rivalidad. Aquí presentamos los diez mejores equipos de fútbol que cumplen con esos criterios. Ellos son elegidos de toda la historia del fútbol internacional y club. Para justificar la selección, he intentado encontrar los mejores videos de Youtube mostrando sus habilidades.

9. Arsenal (2004)

El ´Arsenal Invincibles’ atravesó toda la temporada de la Premier League 2003-04 invicto. A pesar de que la Juventus igualó esta hazaña en 2012, el Arsenal ganó mucho más de sus juegos, terminando con 90 puntos. El equipo incluyó a Henry Henry, Dennis Bergkamp, ​​Patrick Vieira y Robert Pires. El estilo rápido y ofensivo del Arsenal destruyó a la oposición, llevándolos al título de la liga de manera enfática. Su récord de 49 partidos invicto les llevó a ser declarado el mejor equipo de la Premier League.

8. Milan (1988-1994)

Durante este período de seis años, el AC Milan ganó la Copa de Europa (Liga de Campeones) 3 veces, y la Liga italiana 4 veces. Dominaron el fútbol europeo gracias a un equipo de jugadores de clase mundial, entre ellos Paolo Maldini, Marco Van Basten, Ruud Gullit, Frank Rijkaard y Franco Baresi. Milán en la final de la Copa de Europa de 1989

7. Liverpool (1984)

El triunfo ganador del Liverpool equipo de 1984 ganó la liga, una Copa nacional y la Copa de Europa (Liga de Campeones) en el mismo año. Golpearon a Roma en la final de este último en las penas. El hombre estrella, Ian Rush, anotó 47 goles en la temporada. Otros jugadores notables eran Kenny Dalglish, Graeme Souness, y Alan Hansen. Liverpool en la final de la Copa de Europa de 1984 7.

6. Alemania Occidental (1972-1974)

El equipo alemán que ganó el Campeonato de Europa de 1972 y la Copa del Mundo de 1974 contó con algunos de los mejores jugadores de fútbol de todos los tiempos. Dirigido notablemente por Franz Beckenbauer, el equipo también incluyó Berti Vogts y su prolífico delantero, Gerd Müller. Ellos negaron el equipo de Johan Cruyff ‘total football’ holandés total con una victoria 2-1 en la final de la Copa del Mundo 1974. El video muestra lo más destacado de esta final épica. Alemania en la Final de la Copa del Mundo de 1976.

5. Francia (1998-2000)

Francia ganó la Copa Mundial de 1998, superando a los favoritos de Brasil por 3-0 en la final. Luego ganaron el Campeonato de Europa de 2000, derrotando a Italia por 2-1 con un gol de oro de David Trezeguet. Otros jugadores notables en el equipo fueron Henry Henry, Zinedine Zidane, Didier Deschamps, Lauren Blanc y Lilian Thuram. Tenían jugadores de clase mundial en cada posición, aunque Zidane fue fundamental en su éxito. Francia en la final de la Copa Mundial 1998.

4. Real Madrid (1955-1960)

Dirigido por Alfredo Di Stéfano y Ferenc Puskas, el equipo del Real Madrid de finales de los 50 dominó el fútbol mundial. Ganaron la Copa de Europa cinco veces consecutivas entre 1956 y 1960. Esto culminó en la final de 1960 cuando derrotó al Eintracht Frankfurt por 7-3 en una de las mejores exhibiciones futbolísticas de todos los tiempos (ver video). Real Madrid en la final de la Copa de Europa de 1960

3. Manchester United (1999)

El triunfante equipo del Manchester United de 1998-99 ganó la Premier League, la FA Cup y la Liga de Campeones en una sola temporada. Incluyó grandes como Paul Scholes, David Beckham, Ryan Giggs, Roy Keane y Peter Schmeichal. Al igual que muchos de los equipos de Alex Ferguson, lucharon hasta el último silbato, y esto se demostró de manera no mayor que la final de la Liga de Campeones de 1999. Contra el Bayern de Múnich vinieron de atrás para ganar con dos goles finales de Sheringham y Solskjær. Manchester United’s Greatest Comeback

2. Barcelona (2009)

Diez años después del logro del Manchester United, el Barcelona ganó el primer triple de un club español. Derrotó a United en la final de la Liga de Campeones por 2-0, destruyó al Real Madrid por 6-2 para ganar la Liga y también ganó la Copa del Rey. Esta temporada vio la aparición de Lionel Messi como el mejor jugador en el mundo. Bajo la dirección de Pep Guardiola, Messi más que duplicó su cuenta de la campaña anterior. El estilo de juego tiki-taka de Barcelona garantizó que también ganaron las Supercopas nacionales y de la UEFA, y la Copa Mundial de Clubes de la FIFA en 2009, convirtiendo sus agudos en un `sextuple ‘. Lo mejor de Barcelona en 2009

1. Brasil (1970)

La Copa Mundial de la FIFA de 1970 tuvo la mejor actuación de la Copa del Mundo de todos los tiempos. Brasil anotó 19 goles en 6 partidos, culminando en una derrota por 4-1 de Italia en una final donde Carlos Alberto anotó uno de los mejores goles de todos los tiempos.

¿Sabes dónde se rodó “Ocho apellidos vascos”?

“Ocho apellidos vascos” ha sido un fenómeno cinematográfico innegable, basado en los tópicos sobre vascos y andaluces con gran sentido del humor. Pero, ¿dónde se rodaron las diferentes escenas? Gran parte de ellas, como no podía ser de otra manera, en País Vasco.

Las primeras y las últimas escenas de la película se ruedan en Sevilla, sin embargo, el bar sevillano a orillas del río Guadalquivir donde trabaja rafa, se encuentra ni más ni menos que en un centro cultural andaluz llamado Al Andalus ubicado en Mondragón, provincia de Guipúzcoa. Lo que sí es real es Triana, la Torre del Oro y la Giralda con la música en vivo y en directo de Los del Río.

El pueblo de Amaia (Clara Lago) se llama Argoitia, pero realmente no existe como tal ya que el rodaje se llevó a cabo en distintos emplazamientos tanto de Euskadi como de Navarra. Argoitia, en esta ocasión, es una mezcla de:

  • Guetaria: el puerto y sus restaurantes sirven de escenario de la salida del barco del padre de Amaia y donde Rafa quiere su Titanic particular. Muchas de las escenas del puerto se grabaron aquí.
  • Leiza: las calles y plaza del pueblo que aparecen en la película pertenecen a Leiza. Incluyendo el caserío en el que vive Amaia y que fue alquilado por una leitzarra.
  • Zarauz: la base de operaciones del equipo de rodaje.

También aparece San Sebastián y Lasarte, aunque en tomas muy breves.

“La Nación española es la reunión de los españoles de ambos hemisferios”

Efectivamente, la Constitución Española de 1812 (popularmente conocida como “La Pepa” por aprobarse el 19 de marzo de aquel año, el día de San José), además de ser la primera Constitución promulgada en España, fue una de las más liberales de su tiempo al establecer la Soberanía en la Nación (ya no en el Rey), la Monarquía Constitucional, la separación de poderes, la limitación de los del Rey, el sufragio universal masculino indirecto, la libertad de imprenta, la libertad de industria, el derecho de propiedad o la fundamental abolición de los señoríos, entre otras cuestiones.

Al mismo tiempo, la Constitución de 1812 suponía todo un hito para el Imperio Español, ya que se aplicaba por igual en todos los territorios de ultramar dominados por España, atribuyendo a todos sus habitantes el título de ciudadanos. Así, su artículo primero manifestaba claramente que: “La Nación española es la reunión de los españoles de ambos hemisferios”. Tal vez, si esta Constitución hubiera tenido éxito, España seguriía conservando el lugar que jamás debiera haber perdido en la Historia.

La Constitución Española de 1812 fue promulgada por las Cortes Generales de España constituidas en Cádiz de forma extraordinaria el el 19 de marzo de 1812. Las Cortes abrieron sus puertas el 24 de septiembre de 1810 en el Teatro de la Isla de León para, posteriormente, trasladarse al Oratorio de San Felipe Neri, en la ciudad de Cádiz. Allí se reunían los diputados electos por el decreto de febrero de 1810, que había convocado elecciones tanto en la Península como en los territorios americanos y asiáticos. A estos se les unieron los suplentes elegidos en el mismo Cádiz para cubrir la representación de aquellas provincias de la monarquía ocupadas por las tropas francesas o por los movimientos insurgentes americanos. Las Cortes, por tanto, estuvieron compuestas por algo más de trescientos diputados, de los cuales cerca de sesenta fueron americanos.

En los primeros días hubo propuestas americanas encaminadas a abolir el entramado colonial y poner las bases de un mercado nacional con dimensiones hispánicas que abarcaran también a los territorios de América, con reducción de aranceles a los productos americanos, apertura de más puertos coloniales para el comercio, etc. Un proyecto, anterior en un siglo a la “Commonwealth” de Gran Bretaña. Ello ponía de manifiesto que, realmente, en las colonias americanas no existía un sentimiento independentista con respecto a España, sino más bien un deseo de mayor libertad política y económica en un marco liberal, lo cual quedó plasmado en el texto constitucional y, de hecho, la Constitución fue jurada por los territorios americanos con el respaldo de la burguesía criolla americana.

No obstante, articular una verdadera unidad política y económica entre la Península y los territorios de ultramar tenía sus complicaciones y conllevó numerosas discusiones que condujeron a que los territorios antiguamente coloniales pasaran a convertirse en provincias representadas en las Cortes Generales españolas, articulándose también esa representación por medio de las Diputaciones Provinciales y los Municipios; un sistema en el que se plasmaban las diferencias entre los liberales de ultramar (que buscaban un modelo más autonomista, cercano al federal) y los liberales peninsulares, que preferían un modelo más centralista y dependiente de Madrid, a imagen y semejanza del modelo francés. En todo caso, el tema autonómico quedaba aparcado en pos de una Constitución que proclamaba el concepto de “Nación” por primera vez para todos los territorios, residiendo la Soberanía en aquélla y no en el Monarca.

Sin embargo, la vida de la Constitución de 1812 fue breve, derogándose en Valencia, el 4 de mayo de 1814, tras el regreso a España de Fernando VII, teniendo después algunos períodos de vigencia (en 1820 y 1836). No obstante, a pesar de la corta vida de la Constitución de Cádiz, su influencia fue decisiva en el posterior constitucionalismo americano tras la independencia de los diferentes territorios de las antiguas colonias.

Y es que en el devenir histórico posterior de España y sus colonias fue decisiva la figura del Rey Fernando VII. Efectivamente, quizás no ha habido en la Historia de España personaje más nefasto que aquel monarca que tanto daño hizo a nuestro país y nuestros hermanos de Iberoamérica.

Efectivamente, si la burguesía criolla no apostaba en un principio por la independencia de las antiguas colonias, y sí por una España unificada bajo el concepto de “Nación”, respetando siempre las peculiaridades económicas y políticas de los territorios de ultramar, lo cierto es que el papel de Fernando VII precipitó la decisión de aquella burguesía, lo que condujo a la descolonización que comenzara a partir de 1820, como consecuencia del absolutismo que estableció el Rey Borbón tras su vuelta al final de la Guerra de la Independencia española contra los franceses. El Rey absoluto que se autoproclamara como “El Deseado” comenzó por traicionar a su padre, el Rey, y ya no paró. Traicionó a su dinastía, traicionó a sus posibles hijos, traicionó a la historia pasada, traicionó a la futura, traicionó a su país, traicionó a la Corona, traicionó a los que, gritando su nombre, murieron frente a los mamelucos y carniceros de Murat. Puso tan barata la nación española este tipo de belfo lánguido que Murat, el carnicero de Madrid, pensó que podría disputársela al propio hermano del Emperador. Así que extremó su eficiencia en la liquidación de españoles vivos, porque, que se sepa, respetó los cementerios. Todo lo demás, lo fusiló. Mató tanto, mató tan cruelmente y tan sin sentido, si es que el crimen lo tiene, que Goya, un afrancesado que se avergonzó de sí por respeto a los muertos suyos, no tuvo más remedio que mostrárnoslo. Y ahí están: ahorcados, empalados, violados, fusilados todos, en nombre del emperador, un tal Bonaparte.

Mientras el utrero con toisón sesteaba en Valengay, los españoles corrientes se mataban en su nombre. No por él, sino por ellos. No por la dignidad del Rey, sino por la suya. Miles y miles murieron diciendo “¡Viva Fernando!”. Él, mientras tanto, pensaba cómo podría someter a un pueblo que daba tanta guerra.

Nada apreció el detalle este barbián. En cuanto los españoles, con la pomposa ayuda de Wellington, echaron de España al primer ejército del mundo, que puso más de doscientos mil hombres (ojo, doscientos mil, y no pudo con aquella España), volvió Fernandito por sus fueros, que eran la negación de los fueros, nombre antiguo para significar derechos y libertades. A los que habían edificado la Constitución, imagen legal de España, los mató, los desterró o los enterró, A los miles de guerrilleros que se habían jugado el pellejo en su nombre, pero por España, trató de convencerlos de que eran sinónimos. Le fue bien al principio pero, a los pocos años de tiranía, el ejército que debía proteger a las Indias decidió que era más urgente proteger a España, y Riego lo puso en un trance que para él no era inédito: perjurar. “Marchemos todos, y Yo el Primero por la senda constitucional”, dijo el Rey. Y en cuanto pudo, apenas tres años, con la ayuda de los franceses, los “cien mil hijos de San Luis” que ni eran tantos ni tan santos, volvió a recrear su bosta, hez que cualquier equino deja tras de sí.

Ante tal panorama absolutista, resultaba claro que las colonias de ultramar no estarían dispuestas a pasar por el aro de aquel régimen atroz que personificaba el Borbón, dando lugar así a un período de guerras de independencia americanas que mermarían decisivamente el poder político de España en el mundo, al tiempo que ponían fin a la posibilidad de que, en un futuro, existira una única Nación, al amparo de la Constitución de 1812, a uno y otro lado del Atlántico llamada España. Un sueño que parecía posible, pero que la necedad y las miserias de Fernando VII frustraron, así como el pasado glorioso de una España que comenzaría a desangrarse por los cuatro costados y que la harían regresar a los tiempos más oscuros de su Historia, tiempos de los que ya sólo saldría con la proclamación en 1978, siglos después, de la vigente Constitución Española.

El “balconing”: otra consecuecia del “turismo basura”

Desde hace tiempo los responsables turísticos de diferentes Comunidades Autónomas y Ayuntamientos españoles, especialmente de Cataluña, Islas Baleares y Comunidad Valenciana, vienen manifestando el deseo y la necesidad de sustituir el llamado “turismo low cost” o “turismo basura” por un turismo de mayor calidad, conscientes de que, con el tiempo, el primero terminaría por ahuyentar al segundo, algo que parece estar ocurriendo ya este año al conocerse que el turismo en las costas mediterráneas españolas ha cedido en favor de otros destinos mediterráneos hasta ahora menos populares para el resto de europeos.

Es cierto que España es el destino preferido para el 25% de los europeos, pero, como indicamos, no es menos cierto que quienes prefieren disfrutar de unas vacaciones tranquilas y relajadas, muchas veces en familia, comienza a elegir destinos más tranquilos, alejados de las atestadas playas mediterráneas españolas y, lo que es más importante, alejados de las masificadas y muchas veces desagradables noches costeras, noches de borracheras, de alborotos y altercados en las que británicos y alemanes la mayor de las veces toman plena posesión y señorío de bares, cervecerías y restaurantes a pie de playa impidiendo que alguien transite por los paseos marítimos con total seguridad por su integridad física.

Y es que ya comienza a ser realmente desagradable elegir determinados destinos turísticos en las costas levantinas españolas: playas masificadas, chiringuitos masificados, noches masificadas, hoteles masificados y, por supuesto, riñas tumultuarias que son cita obligada a las puertas de cualquier bar en la noche mediterránea. Basta con pasearse por esa noche para comprender y comprobar de primera mano lo que indicamos.

Benidorm, Salou, Ibiza o Palma de Mallorca, son algunos de los destinos en los que lo indicado es más palmario: el no poder pasear por la playa por la noche tranquilamente porque te puedes encontrar cualquier cosa; el no poder salir a tomar una cerveza por miedo a salir trasquilado; el no poder ir a la playa a media mañana porque ya no encuentras sitio donde estirar la toalla; noches enteras sin dormir porque el hotel está copado por una jauría de borrachos que se pasan la noche cantando, gritando, golpeando las paredes, peleándose, recorriendo los pasillos del hotel y, ahora, practicando el “balconing”, un práctica esta última que ha venido a colmar el vaso de lo admisible y que, desde luego, no ayudan en nada al sector turístico en los tiempos que corren.

Y es que quien juega con fuego se quema, que es lo que está ocurriendo con buena parte del sector turístico español ahora mismo, especialmente en el caso del llamado “turismo de sol y playa”, un turismo en el que todo valía, valorándose más la cantidad que la calidad para que los números salieran al final de la temporada turística, de ahí que fuera inútil bajar a la recepción del hotel para reclamar que se impusiera orden al grupo de borrachos que estaba montando jarana, ya que, por lo general, ése u otro grupo de semejante calaña eran clientes fijos cada año en el hotel y éste no estaba dispuesto a espantar a tan “selecta clientela”, ni tan siquiera cuando esos energúmenos se dedicaban a saltar de balcón en balcón practicando el “balconing”, un juego que ya ha comenzado a preocupar a las autoridades por el elevado número de víctimas que este año ha comenzado a dejar.

Efectivamente, el “juego del verano” preferido entre británicos y alemanes, especialmente en el caso de las Islas Baleares, ha dejado ya cuatro muertos y una treintena de heridos, todos ellos jóvenes que, hasta las cejas de alcohol, buscaban emociones fuertes demostrando a sus amiguetes de lo que eran capaces. El “balconing” se está practicando especialmente en las zonas de Magaluf, Palmanova, El Arenal, Alcudia y Plaja d’en bossa en Ibiza, destinos todos ellos de las Islas Baleares, zonas que hace tiempo ya que se asocian al concepto de “tusimo basura”, de la misma forma que lo está siendo en los últimos tiempos Salou y su “Saloufest”, el paradigma del “turismo de borrachera” en el Mediterráneo y que evita que cualquier persona con dos dedos de frente elija esta localidad para disfrutar de sus vacaciones, ya que las hordas de borrachos por miles inundan cada verano sus calles y playas metiendo en el cuerpo a quien se cruza con ellos, algo que lo convierte en un destino especialmente desagradable.

Realmente es una pena que destinos como los señalados, se hayan convertido en el emblema del llamado “turismo basura”, los destinos elegidos por quienes han destrozado su imagen paradisíaca de antaño, una imagen difícil de recuperar especialmente en la situación de crisis actual, ya que en estos momentos resulta bastante goloso el conformarse con esta clase de turismo que, al menos, es fijo y no apostar por un turismo de mayor calidad que requeriría de importantes inversiones en campañas publicitarias y “mano dura” con los gamberros que se han convertido en dueños y señores de estas plazas turísticas, auyentando al turismo de calidad a otros destinos peninsulares o extranjeros.

La Consejería de Turismo del Gobierno Balear, ante los accidentes producidos por la práctica del “balconing”, se ha apresurado a afirmar que no deben generalizarse estos casos y que el mensaje que hay que transmitir al turismo es que las Baleares son “una destinación segura”, pero lo cierto es que el perfil que elige algunos destinos de las Islas está bastante alejado del tan ansiado “turismo de calidad”, siendo un ejemplo de ello el caso de Ibiza, un lugar paradisíaco que, sin embargo, se asocia a las macrodiscotecas, el consumo de drogas y las macroborracheras, algo que, desde luego, no ayuda a fomentar el turismo familiar que busca destinos tranquilos a cualquier precio y que, sin duda, mejoraría enormemente el sector turístico, hotelero y de restauración de estos lugares, así, cómo no, la calidad de vida de sus vecinos, los grandes olvidados de esta historia y que, año tras año deben soportar la invasión de borrachos por sus calles que han de ser controlados por las respectivas policías locales, otro dispendio de gasto público que en nada compensa los pocos ingresos que este tipo de turismo genera.

El “balconing” no es más que la punta del iceberg y otra de las consecuencias lógicas de un turismo poco recomendable y por el que se apostó desde hace tiempo por las costas mediterráneas españolas, con Cataluña, la Comunidad Valenciana y Baleares a la cabeza, con destinos como Salou, Benidorm e Ibiza como puntas de lanza, puntas de lanza que han perjudicado sobremanera al conjunto y que han provocado que otros lugares más tranquilos y que hace tiempo que apostaron por el turismo de calidad les hayan ganado la partida.