Las curiosidades de El lobo de Wall Street que no sabías

“Me llamo Jordan Belfort y crear riqueza no tiene secretos para mi; no importa quien sea; no importa de donde venga; usted también puede volverse económicamente independiente en cuestión de meses… solo necesita una estrategia”. Se trata de una de las frases de la exitosa película de El Lobo de Wall Street, un filme de Martin Scorsese que se estrenó en el 2013 repleto de excesos, diversión y descontrol inmaduro. Desde su estreno, el filme no ha dejado de estar presente en la boca de los cinéfilos y se ha convertido en una de las películas que no debes perderte.

Si eres uno de los que se ha enganchado a esta  historia exuberante seguro que estás ansioso por saber más de la película y conocer las curiosidades de El lobo de Wall Street.

Curiosidades de El lobo de Wall Street: la polémica

El protagonista de El lobo de Wall Street, Leonardo DiCaprio tendrá que ir a juicio para declarar por dar vida al estafador Jordan Belfort en la película según ordenó el juez de la Corte de Long Island (Nueva York). Aunque parezca una broma de mal gusto, el actor estadounidense esta citado a declarar ante una demanda por difamación presentada por un ex-ejecutivo de Stratton Oakmont debido a su presunta representación en la película.

El demandante es Andrew Greene, quien presentó una demanda millonaria en el 2014 tras el estreno de la película, ya que, tal y como afirma, se siente “difamado en la película debido a la interpretación del actor Paul Jeffrey Byrne”, quién le interpretaba con el personaje Nicky ‘Rugrat’ Koskoff. Además el demandante aseguro que en la película se refleja una imagen de él “de borracho y degenerado”.

Pero, ¿por qué tiene que declarar DiCaprio? Porque el demandante exige una indemnización de 13 millones de euros a varias productoras de Hollywood, entre ellas Appian Way, la empresa del propio actor. Según los abogados del protagonista del filme, aseguran que DiCaprio “no escribió el guion y que no existen antecedentes acerca de que haya jugado un rol a la hora de decidir si el contenido presuntamente difamatorio debía o no incluirse en la película”. Mientras que la defensa de Greene asegura que “Scorsese y el guionista Terence Winter se reunieron regularmente con DiCaprio para discutir el guion”.

Curiosidades de El lobo de Wall Street: ¿Cómo surgió la historia?

Una de las curiosidades de El lobo de Wall Street es conocer cómo llegó esta historia a la gran pantalla. Pues bien, esta película es la adaptación de la novela El lobo de Wall Street escrita por Jordan Belfort, el auténtico lobo y el personaje al que interpreta DiCaprio. Belfort fue un corredor de bolsa que llegó al mundo de las finanzas en 1987 y en un año consiguió el control de Stratton Oakmont, una de las agencias de corredores mas relevantes a nivel internacional. Según indican, se hizo famoso por organizar fiestas sin control incluso dentro de a oficina y por ser un gran adicto a las drogas y a las mujeres. Por si fuera poco, además presumía de la gran cantidad de dinero que poseía, ya que ganaba en tres minutos más de 12 millones de dólares.

Lo que no sabes…

Cómo toda película, el rodaje esconde varias anécdotas que quizás aún no conozcas. A continuación, vas a descubrir algunas curiosidades de El lobo de Wall Street

  • Para el rodaje de las escenas en las que se consumía cocaína, los actores en realidad aspiraban vitamina B molida.
  • El director de fotografía para dotar de más realismo a las escenas utilizaba lentes normales si el personaje se encontraba sobrio, mientras que si estaba bajo efectos de sustancias utilizaba lentes que distorsionan la imagen.
  • En la escena en la que aparece Matthew McConaughey interpretando un ritual junto a DiCaprio es realmente el ritual que utiliza el actor para el calentamiento previo antes de actuar. Este gesto consiste en golpearse el pecho y tararear una melodía mientras habla con Belfort.
  • La actriz Margot Robbie, la mujer de Belfort, confesó que en una escena en la que debía abofetear a DiCaprio, lo hizo de manera mucho más violenta de lo planeado y le dio el guantazo de verdad.
  • En alguna escena subida de tono, algunos actores como Margot se tomaban un chupito, incluso dos de tequila para quitar los nervios a la hora de rodar.
  • DiCaprio trabajó con el propio Jordan Belfort quien le ayudó a preparar su papel mostrándole cual era su comportamiento en la vida real.
  • El lobo original, fue en la realidad condenado a 22 meses de cárcel por hacer un robo de más de 110 millones de dólares.

Los 9 mejores equipos de fútbol de todos los tiempos

¿Qué hace un gran equipo de fútbol? La historia del fútbol está repleta de equipos que han demostrado la veracidad y el arte del juego hermoso. Desde el comienzo del siglo XX, muchos equipos de fútbol europeos y sudamericanos han salido de la oscuridad para dominar sus respectivas épocas. Al mismo tiempo, el deporte ha evolucionado para abarcar una mayor variedad de habilidades y un mayor grado de aptitud. Los mejores equipos de fútbol deben haber ganado al menos un trofeo. Necesitan haber jugado un fútbol atractivo pero eficaz en un clima de altos estándares técnicos. Lo más importante es que han tenido que soportar una era de dura competencia e intensa rivalidad. Aquí presentamos los diez mejores equipos de fútbol que cumplen con esos criterios. Ellos son elegidos de toda la historia del fútbol internacional y club. Para justificar la selección, he intentado encontrar los mejores videos de Youtube mostrando sus habilidades.

9. Arsenal (2004)

El ´Arsenal Invincibles’ atravesó toda la temporada de la Premier League 2003-04 invicto. A pesar de que la Juventus igualó esta hazaña en 2012, el Arsenal ganó mucho más de sus juegos, terminando con 90 puntos. El equipo incluyó a Henry Henry, Dennis Bergkamp, ​​Patrick Vieira y Robert Pires. El estilo rápido y ofensivo del Arsenal destruyó a la oposición, llevándolos al título de la liga de manera enfática. Su récord de 49 partidos invicto les llevó a ser declarado el mejor equipo de la Premier League.

8. Milan (1988-1994)

Durante este período de seis años, el AC Milan ganó la Copa de Europa (Liga de Campeones) 3 veces, y la Liga italiana 4 veces. Dominaron el fútbol europeo gracias a un equipo de jugadores de clase mundial, entre ellos Paolo Maldini, Marco Van Basten, Ruud Gullit, Frank Rijkaard y Franco Baresi. Milán en la final de la Copa de Europa de 1989

7. Liverpool (1984)

El triunfo ganador del Liverpool equipo de 1984 ganó la liga, una Copa nacional y la Copa de Europa (Liga de Campeones) en el mismo año. Golpearon a Roma en la final de este último en las penas. El hombre estrella, Ian Rush, anotó 47 goles en la temporada. Otros jugadores notables eran Kenny Dalglish, Graeme Souness, y Alan Hansen. Liverpool en la final de la Copa de Europa de 1984 7.

6. Alemania Occidental (1972-1974)

El equipo alemán que ganó el Campeonato de Europa de 1972 y la Copa del Mundo de 1974 contó con algunos de los mejores jugadores de fútbol de todos los tiempos. Dirigido notablemente por Franz Beckenbauer, el equipo también incluyó Berti Vogts y su prolífico delantero, Gerd Müller. Ellos negaron el equipo de Johan Cruyff ‘total football’ holandés total con una victoria 2-1 en la final de la Copa del Mundo 1974. El video muestra lo más destacado de esta final épica. Alemania en la Final de la Copa del Mundo de 1976.

5. Francia (1998-2000)

Francia ganó la Copa Mundial de 1998, superando a los favoritos de Brasil por 3-0 en la final. Luego ganaron el Campeonato de Europa de 2000, derrotando a Italia por 2-1 con un gol de oro de David Trezeguet. Otros jugadores notables en el equipo fueron Henry Henry, Zinedine Zidane, Didier Deschamps, Lauren Blanc y Lilian Thuram. Tenían jugadores de clase mundial en cada posición, aunque Zidane fue fundamental en su éxito. Francia en la final de la Copa Mundial 1998.

4. Real Madrid (1955-1960)

Dirigido por Alfredo Di Stéfano y Ferenc Puskas, el equipo del Real Madrid de finales de los 50 dominó el fútbol mundial. Ganaron la Copa de Europa cinco veces consecutivas entre 1956 y 1960. Esto culminó en la final de 1960 cuando derrotó al Eintracht Frankfurt por 7-3 en una de las mejores exhibiciones futbolísticas de todos los tiempos (ver video). Real Madrid en la final de la Copa de Europa de 1960

3. Manchester United (1999)

El triunfante equipo del Manchester United de 1998-99 ganó la Premier League, la FA Cup y la Liga de Campeones en una sola temporada. Incluyó grandes como Paul Scholes, David Beckham, Ryan Giggs, Roy Keane y Peter Schmeichal. Al igual que muchos de los equipos de Alex Ferguson, lucharon hasta el último silbato, y esto se demostró de manera no mayor que la final de la Liga de Campeones de 1999. Contra el Bayern de Múnich vinieron de atrás para ganar con dos goles finales de Sheringham y Solskjær. Manchester United’s Greatest Comeback

2. Barcelona (2009)

Diez años después del logro del Manchester United, el Barcelona ganó el primer triple de un club español. Derrotó a United en la final de la Liga de Campeones por 2-0, destruyó al Real Madrid por 6-2 para ganar la Liga y también ganó la Copa del Rey. Esta temporada vio la aparición de Lionel Messi como el mejor jugador en el mundo. Bajo la dirección de Pep Guardiola, Messi más que duplicó su cuenta de la campaña anterior. El estilo de juego tiki-taka de Barcelona garantizó que también ganaron las Supercopas nacionales y de la UEFA, y la Copa Mundial de Clubes de la FIFA en 2009, convirtiendo sus agudos en un `sextuple ‘. Lo mejor de Barcelona en 2009

1. Brasil (1970)

La Copa Mundial de la FIFA de 1970 tuvo la mejor actuación de la Copa del Mundo de todos los tiempos. Brasil anotó 19 goles en 6 partidos, culminando en una derrota por 4-1 de Italia en una final donde Carlos Alberto anotó uno de los mejores goles de todos los tiempos.

¿Sabes dónde se rodó “Ocho apellidos vascos”?

“Ocho apellidos vascos” ha sido un fenómeno cinematográfico innegable, basado en los tópicos sobre vascos y andaluces con gran sentido del humor. Pero, ¿dónde se rodaron las diferentes escenas? Gran parte de ellas, como no podía ser de otra manera, en País Vasco.

Las primeras y las últimas escenas de la película se ruedan en Sevilla, sin embargo, el bar sevillano a orillas del río Guadalquivir donde trabaja rafa, se encuentra ni más ni menos que en un centro cultural andaluz llamado Al Andalus ubicado en Mondragón, provincia de Guipúzcoa. Lo que sí es real es Triana, la Torre del Oro y la Giralda con la música en vivo y en directo de Los del Río.

El pueblo de Amaia (Clara Lago) se llama Argoitia, pero realmente no existe como tal ya que el rodaje se llevó a cabo en distintos emplazamientos tanto de Euskadi como de Navarra. Argoitia, en esta ocasión, es una mezcla de:

  • Guetaria: el puerto y sus restaurantes sirven de escenario de la salida del barco del padre de Amaia y donde Rafa quiere su Titanic particular. Muchas de las escenas del puerto se grabaron aquí.
  • Leiza: las calles y plaza del pueblo que aparecen en la película pertenecen a Leiza. Incluyendo el caserío en el que vive Amaia y que fue alquilado por una leitzarra.
  • Zarauz: la base de operaciones del equipo de rodaje.

También aparece San Sebastián y Lasarte, aunque en tomas muy breves.

“La Nación española es la reunión de los españoles de ambos hemisferios”

Efectivamente, la Constitución Española de 1812 (popularmente conocida como “La Pepa” por aprobarse el 19 de marzo de aquel año, el día de San José), además de ser la primera Constitución promulgada en España, fue una de las más liberales de su tiempo al establecer la Soberanía en la Nación (ya no en el Rey), la Monarquía Constitucional, la separación de poderes, la limitación de los del Rey, el sufragio universal masculino indirecto, la libertad de imprenta, la libertad de industria, el derecho de propiedad o la fundamental abolición de los señoríos, entre otras cuestiones.

Al mismo tiempo, la Constitución de 1812 suponía todo un hito para el Imperio Español, ya que se aplicaba por igual en todos los territorios de ultramar dominados por España, atribuyendo a todos sus habitantes el título de ciudadanos. Así, su artículo primero manifestaba claramente que: “La Nación española es la reunión de los españoles de ambos hemisferios”. Tal vez, si esta Constitución hubiera tenido éxito, España seguriía conservando el lugar que jamás debiera haber perdido en la Historia.

La Constitución Española de 1812 fue promulgada por las Cortes Generales de España constituidas en Cádiz de forma extraordinaria el el 19 de marzo de 1812. Las Cortes abrieron sus puertas el 24 de septiembre de 1810 en el Teatro de la Isla de León para, posteriormente, trasladarse al Oratorio de San Felipe Neri, en la ciudad de Cádiz. Allí se reunían los diputados electos por el decreto de febrero de 1810, que había convocado elecciones tanto en la Península como en los territorios americanos y asiáticos. A estos se les unieron los suplentes elegidos en el mismo Cádiz para cubrir la representación de aquellas provincias de la monarquía ocupadas por las tropas francesas o por los movimientos insurgentes americanos. Las Cortes, por tanto, estuvieron compuestas por algo más de trescientos diputados, de los cuales cerca de sesenta fueron americanos.

En los primeros días hubo propuestas americanas encaminadas a abolir el entramado colonial y poner las bases de un mercado nacional con dimensiones hispánicas que abarcaran también a los territorios de América, con reducción de aranceles a los productos americanos, apertura de más puertos coloniales para el comercio, etc. Un proyecto, anterior en un siglo a la “Commonwealth” de Gran Bretaña. Ello ponía de manifiesto que, realmente, en las colonias americanas no existía un sentimiento independentista con respecto a España, sino más bien un deseo de mayor libertad política y económica en un marco liberal, lo cual quedó plasmado en el texto constitucional y, de hecho, la Constitución fue jurada por los territorios americanos con el respaldo de la burguesía criolla americana.

No obstante, articular una verdadera unidad política y económica entre la Península y los territorios de ultramar tenía sus complicaciones y conllevó numerosas discusiones que condujeron a que los territorios antiguamente coloniales pasaran a convertirse en provincias representadas en las Cortes Generales españolas, articulándose también esa representación por medio de las Diputaciones Provinciales y los Municipios; un sistema en el que se plasmaban las diferencias entre los liberales de ultramar (que buscaban un modelo más autonomista, cercano al federal) y los liberales peninsulares, que preferían un modelo más centralista y dependiente de Madrid, a imagen y semejanza del modelo francés. En todo caso, el tema autonómico quedaba aparcado en pos de una Constitución que proclamaba el concepto de “Nación” por primera vez para todos los territorios, residiendo la Soberanía en aquélla y no en el Monarca.

Sin embargo, la vida de la Constitución de 1812 fue breve, derogándose en Valencia, el 4 de mayo de 1814, tras el regreso a España de Fernando VII, teniendo después algunos períodos de vigencia (en 1820 y 1836). No obstante, a pesar de la corta vida de la Constitución de Cádiz, su influencia fue decisiva en el posterior constitucionalismo americano tras la independencia de los diferentes territorios de las antiguas colonias.

Y es que en el devenir histórico posterior de España y sus colonias fue decisiva la figura del Rey Fernando VII. Efectivamente, quizás no ha habido en la Historia de España personaje más nefasto que aquel monarca que tanto daño hizo a nuestro país y nuestros hermanos de Iberoamérica.

Efectivamente, si la burguesía criolla no apostaba en un principio por la independencia de las antiguas colonias, y sí por una España unificada bajo el concepto de “Nación”, respetando siempre las peculiaridades económicas y políticas de los territorios de ultramar, lo cierto es que el papel de Fernando VII precipitó la decisión de aquella burguesía, lo que condujo a la descolonización que comenzara a partir de 1820, como consecuencia del absolutismo que estableció el Rey Borbón tras su vuelta al final de la Guerra de la Independencia española contra los franceses. El Rey absoluto que se autoproclamara como “El Deseado” comenzó por traicionar a su padre, el Rey, y ya no paró. Traicionó a su dinastía, traicionó a sus posibles hijos, traicionó a la historia pasada, traicionó a la futura, traicionó a su país, traicionó a la Corona, traicionó a los que, gritando su nombre, murieron frente a los mamelucos y carniceros de Murat. Puso tan barata la nación española este tipo de belfo lánguido que Murat, el carnicero de Madrid, pensó que podría disputársela al propio hermano del Emperador. Así que extremó su eficiencia en la liquidación de españoles vivos, porque, que se sepa, respetó los cementerios. Todo lo demás, lo fusiló. Mató tanto, mató tan cruelmente y tan sin sentido, si es que el crimen lo tiene, que Goya, un afrancesado que se avergonzó de sí por respeto a los muertos suyos, no tuvo más remedio que mostrárnoslo. Y ahí están: ahorcados, empalados, violados, fusilados todos, en nombre del emperador, un tal Bonaparte.

Mientras el utrero con toisón sesteaba en Valengay, los españoles corrientes se mataban en su nombre. No por él, sino por ellos. No por la dignidad del Rey, sino por la suya. Miles y miles murieron diciendo “¡Viva Fernando!”. Él, mientras tanto, pensaba cómo podría someter a un pueblo que daba tanta guerra.

Nada apreció el detalle este barbián. En cuanto los españoles, con la pomposa ayuda de Wellington, echaron de España al primer ejército del mundo, que puso más de doscientos mil hombres (ojo, doscientos mil, y no pudo con aquella España), volvió Fernandito por sus fueros, que eran la negación de los fueros, nombre antiguo para significar derechos y libertades. A los que habían edificado la Constitución, imagen legal de España, los mató, los desterró o los enterró, A los miles de guerrilleros que se habían jugado el pellejo en su nombre, pero por España, trató de convencerlos de que eran sinónimos. Le fue bien al principio pero, a los pocos años de tiranía, el ejército que debía proteger a las Indias decidió que era más urgente proteger a España, y Riego lo puso en un trance que para él no era inédito: perjurar. “Marchemos todos, y Yo el Primero por la senda constitucional”, dijo el Rey. Y en cuanto pudo, apenas tres años, con la ayuda de los franceses, los “cien mil hijos de San Luis” que ni eran tantos ni tan santos, volvió a recrear su bosta, hez que cualquier equino deja tras de sí.

Ante tal panorama absolutista, resultaba claro que las colonias de ultramar no estarían dispuestas a pasar por el aro de aquel régimen atroz que personificaba el Borbón, dando lugar así a un período de guerras de independencia americanas que mermarían decisivamente el poder político de España en el mundo, al tiempo que ponían fin a la posibilidad de que, en un futuro, existira una única Nación, al amparo de la Constitución de 1812, a uno y otro lado del Atlántico llamada España. Un sueño que parecía posible, pero que la necedad y las miserias de Fernando VII frustraron, así como el pasado glorioso de una España que comenzaría a desangrarse por los cuatro costados y que la harían regresar a los tiempos más oscuros de su Historia, tiempos de los que ya sólo saldría con la proclamación en 1978, siglos después, de la vigente Constitución Española.