Río Gallegos: Cristina anunciará la adjudicación de obras y encabeza un encuentro con empresarios y sindicalistas

Cristina Fernández de Kirchner encabezará el acto de adjudicación para la construcción de las represas “Néstor Kirchner” y “Jorge Cepernic” en Santa Cruz, y luego presidirá un encuentro con dirigentes empresarios y sindicales, en el marco del llamado al diálogo que anunció recientemente la propia jefa del Estado. Día histórico para nuestra provincia.

La esperada adjudicación de represas

La primera actividad de la Presidenta tendrá lugar en la sede del Obispado de Río Gallegos, en tanto que la mesa de diálogo se llevará a cabo después, en las instalaciones del Hotel Patagonia de la capital santacruceña, según se informó.

En ambos actos ya confirmaron su participación Héctor Méndez (UIA); Eduardo Eurnekian (Cámara de Comercio); Gustavo Weiss (Cámara de la Construcción); Jorge Brito (Asociación de Bancos Privados); Marcelo Fernández (CGE) y Osvaldo Cornide (CAME), entre otros representantes del sector empresario. De igual modo participarán las centrales sindicales CGT, a través de su secretario general, Antonio Caló, y la CTA con la representación de Hugo Yasky.

El acto en el que se anunciará la adjudicación para la construcción de las represas se realizará a las 12 en el Salón de Actos del Obispado, sito en Errazuriz 53 de Río Gallegos.

Allí estarán presentes autoridades nacionales, empresarios y representantes de las firmas ganadoras, entre ellos el presidente de la firma china Gezhouba, Ren Jianguo; el vicepresidente del Industrial and Commercial Bank of China (ICBC), Xie Zhong; y el embajador de ese país, Yin Hengmin.

Participación de las mejores empresas argentinas

De las firmas argentinas que integran el consorcio ganador participarán, entre otros, el vicepresidente de Electroingeniería, Gerardo Ferreyra, y el gerente general de Hidrocuyo, Héctor de Garbo. Según cálculos del consorcio ganador, las obras para la construcción de las represas Kirchner y Cepernic sobre el río Santa Cruz costarán 22.925.870.000 pesos y tendrán un plazo de ejecución de cinco años y medio.

El proyecto cuenta con un financiamiento del 121% sobre el monto total de las obras, que será aportado por entidades financieras chinas, mientras que el Estado nacional deberá desembolsar alrededor del 15% del valor total. Una vez finalizadas, las represas aportarán 1.740 Megawatts (MW) al Sistema Interconectado Nacional, que ubicarán al complejo hidroeléctrico en el tercer lugar de producción detrás de Yacyreta (3.200 MW) y Salto Grande (1.890 MW).

El proyecto más nacional de la presidenta

El caso del proyecto Kirchner-Cepernic se trata de un emprendimiento íntegramente nacional y no binacional como en los casos antes citados. Gezhouba tiene entre sus antecedentes haber realizado el 65% de las obras de Tres Gargantas (China), el proyecto hidroeléctrico más grande del mundo. Electroingeniería, por su parte, participó en la construcción de la Central Nuclear Atucha II y trabaja actualmente para la extensión de la vida útil de la Central Nuclear de Embalse, entre otros emprendimientos. La empresa mendocina Hidrocuyo, en tanto, se encarga de la operación y mantenimiento de centrales hidroeléctricas.

El “balconing”: otra consecuecia del “turismo basura”

Desde hace tiempo los responsables turísticos de diferentes Comunidades Autónomas y Ayuntamientos españoles, especialmente de Cataluña, Islas Baleares y Comunidad Valenciana, vienen manifestando el deseo y la necesidad de sustituir el llamado “turismo low cost” o “turismo basura” por un turismo de mayor calidad, conscientes de que, con el tiempo, el primero terminaría por ahuyentar al segundo, algo que parece estar ocurriendo ya este año al conocerse que el turismo en las costas mediterráneas españolas ha cedido en favor de otros destinos mediterráneos hasta ahora menos populares para el resto de europeos.

Es cierto que España es el destino preferido para el 25% de los europeos, pero, como indicamos, no es menos cierto que quienes prefieren disfrutar de unas vacaciones tranquilas y relajadas, muchas veces en familia, comienza a elegir destinos más tranquilos, alejados de las atestadas playas mediterráneas españolas y, lo que es más importante, alejados de las masificadas y muchas veces desagradables noches costeras, noches de borracheras, de alborotos y altercados en las que británicos y alemanes la mayor de las veces toman plena posesión y señorío de bares, cervecerías y restaurantes a pie de playa impidiendo que alguien transite por los paseos marítimos con total seguridad por su integridad física.

Y es que ya comienza a ser realmente desagradable elegir determinados destinos turísticos en las costas levantinas españolas: playas masificadas, chiringuitos masificados, noches masificadas, hoteles masificados y, por supuesto, riñas tumultuarias que son cita obligada a las puertas de cualquier bar en la noche mediterránea. Basta con pasearse por esa noche para comprender y comprobar de primera mano lo que indicamos.

Benidorm, Salou, Ibiza o Palma de Mallorca, son algunos de los destinos en los que lo indicado es más palmario: el no poder pasear por la playa por la noche tranquilamente porque te puedes encontrar cualquier cosa; el no poder salir a tomar una cerveza por miedo a salir trasquilado; el no poder ir a la playa a media mañana porque ya no encuentras sitio donde estirar la toalla; noches enteras sin dormir porque el hotel está copado por una jauría de borrachos que se pasan la noche cantando, gritando, golpeando las paredes, peleándose, recorriendo los pasillos del hotel y, ahora, practicando el “balconing”, un práctica esta última que ha venido a colmar el vaso de lo admisible y que, desde luego, no ayudan en nada al sector turístico en los tiempos que corren.

Y es que quien juega con fuego se quema, que es lo que está ocurriendo con buena parte del sector turístico español ahora mismo, especialmente en el caso del llamado “turismo de sol y playa”, un turismo en el que todo valía, valorándose más la cantidad que la calidad para que los números salieran al final de la temporada turística, de ahí que fuera inútil bajar a la recepción del hotel para reclamar que se impusiera orden al grupo de borrachos que estaba montando jarana, ya que, por lo general, ése u otro grupo de semejante calaña eran clientes fijos cada año en el hotel y éste no estaba dispuesto a espantar a tan “selecta clientela”, ni tan siquiera cuando esos energúmenos se dedicaban a saltar de balcón en balcón practicando el “balconing”, un juego que ya ha comenzado a preocupar a las autoridades por el elevado número de víctimas que este año ha comenzado a dejar.

Efectivamente, el “juego del verano” preferido entre británicos y alemanes, especialmente en el caso de las Islas Baleares, ha dejado ya cuatro muertos y una treintena de heridos, todos ellos jóvenes que, hasta las cejas de alcohol, buscaban emociones fuertes demostrando a sus amiguetes de lo que eran capaces. El “balconing” se está practicando especialmente en las zonas de Magaluf, Palmanova, El Arenal, Alcudia y Plaja d’en bossa en Ibiza, destinos todos ellos de las Islas Baleares, zonas que hace tiempo ya que se asocian al concepto de “tusimo basura”, de la misma forma que lo está siendo en los últimos tiempos Salou y su “Saloufest”, el paradigma del “turismo de borrachera” en el Mediterráneo y que evita que cualquier persona con dos dedos de frente elija esta localidad para disfrutar de sus vacaciones, ya que las hordas de borrachos por miles inundan cada verano sus calles y playas metiendo en el cuerpo a quien se cruza con ellos, algo que lo convierte en un destino especialmente desagradable.

Realmente es una pena que destinos como los señalados, se hayan convertido en el emblema del llamado “turismo basura”, los destinos elegidos por quienes han destrozado su imagen paradisíaca de antaño, una imagen difícil de recuperar especialmente en la situación de crisis actual, ya que en estos momentos resulta bastante goloso el conformarse con esta clase de turismo que, al menos, es fijo y no apostar por un turismo de mayor calidad que requeriría de importantes inversiones en campañas publicitarias y “mano dura” con los gamberros que se han convertido en dueños y señores de estas plazas turísticas, auyentando al turismo de calidad a otros destinos peninsulares o extranjeros.

La Consejería de Turismo del Gobierno Balear, ante los accidentes producidos por la práctica del “balconing”, se ha apresurado a afirmar que no deben generalizarse estos casos y que el mensaje que hay que transmitir al turismo es que las Baleares son “una destinación segura”, pero lo cierto es que el perfil que elige algunos destinos de las Islas está bastante alejado del tan ansiado “turismo de calidad”, siendo un ejemplo de ello el caso de Ibiza, un lugar paradisíaco que, sin embargo, se asocia a las macrodiscotecas, el consumo de drogas y las macroborracheras, algo que, desde luego, no ayuda a fomentar el turismo familiar que busca destinos tranquilos a cualquier precio y que, sin duda, mejoraría enormemente el sector turístico, hotelero y de restauración de estos lugares, así, cómo no, la calidad de vida de sus vecinos, los grandes olvidados de esta historia y que, año tras año deben soportar la invasión de borrachos por sus calles que han de ser controlados por las respectivas policías locales, otro dispendio de gasto público que en nada compensa los pocos ingresos que este tipo de turismo genera.

El “balconing” no es más que la punta del iceberg y otra de las consecuencias lógicas de un turismo poco recomendable y por el que se apostó desde hace tiempo por las costas mediterráneas españolas, con Cataluña, la Comunidad Valenciana y Baleares a la cabeza, con destinos como Salou, Benidorm e Ibiza como puntas de lanza, puntas de lanza que han perjudicado sobremanera al conjunto y que han provocado que otros lugares más tranquilos y que hace tiempo que apostaron por el turismo de calidad les hayan ganado la partida.

“La Nación española es la reunión de los españoles de ambos hemisferios”

Efectivamente, la Constitución Española de 1812 (popularmente conocida como “La Pepa” por aprobarse el 19 de marzo de aquel año, el día de San José), además de ser la primera Constitución promulgada en España, fue una de las más liberales de su tiempo al establecer la Soberanía en la Nación (ya no en el Rey), la Monarquía Constitucional, la separación de poderes, la limitación de los del Rey, el sufragio universal masculino indirecto, la libertad de imprenta, la libertad de industria, el derecho de propiedad o la fundamental abolición de los señoríos, entre otras cuestiones.

Al mismo tiempo, la Constitución de 1812 suponía todo un hito para el Imperio Español, ya que se aplicaba por igual en todos los territorios de ultramar dominados por España, atribuyendo a todos sus habitantes el título de ciudadanos. Así, su artículo primero manifestaba claramente que: “La Nación española es la reunión de los españoles de ambos hemisferios”. Tal vez, si esta Constitución hubiera tenido éxito, España seguriía conservando el lugar que jamás debiera haber perdido en la Historia.

La Constitución Española de 1812 fue promulgada por las Cortes Generales de España constituidas en Cádiz de forma extraordinaria el el 19 de marzo de 1812. Las Cortes abrieron sus puertas el 24 de septiembre de 1810 en el Teatro de la Isla de León para, posteriormente, trasladarse al Oratorio de San Felipe Neri, en la ciudad de Cádiz. Allí se reunían los diputados electos por el decreto de febrero de 1810, que había convocado elecciones tanto en la Península como en los territorios americanos y asiáticos. A estos se les unieron los suplentes elegidos en el mismo Cádiz para cubrir la representación de aquellas provincias de la monarquía ocupadas por las tropas francesas o por los movimientos insurgentes americanos. Las Cortes, por tanto, estuvieron compuestas por algo más de trescientos diputados, de los cuales cerca de sesenta fueron americanos.

En los primeros días hubo propuestas americanas encaminadas a abolir el entramado colonial y poner las bases de un mercado nacional con dimensiones hispánicas que abarcaran también a los territorios de América, con reducción de aranceles a los productos americanos, apertura de más puertos coloniales para el comercio, etc. Un proyecto, anterior en un siglo a la “Commonwealth” de Gran Bretaña. Ello ponía de manifiesto que, realmente, en las colonias americanas no existía un sentimiento independentista con respecto a España, sino más bien un deseo de mayor libertad política y económica en un marco liberal, lo cual quedó plasmado en el texto constitucional y, de hecho, la Constitución fue jurada por los territorios americanos con el respaldo de la burguesía criolla americana.

No obstante, articular una verdadera unidad política y económica entre la Península y los territorios de ultramar tenía sus complicaciones y conllevó numerosas discusiones que condujeron a que los territorios antiguamente coloniales pasaran a convertirse en provincias representadas en las Cortes Generales españolas, articulándose también esa representación por medio de las Diputaciones Provinciales y los Municipios; un sistema en el que se plasmaban las diferencias entre los liberales de ultramar (que buscaban un modelo más autonomista, cercano al federal) y los liberales peninsulares, que preferían un modelo más centralista y dependiente de Madrid, a imagen y semejanza del modelo francés. En todo caso, el tema autonómico quedaba aparcado en pos de una Constitución que proclamaba el concepto de “Nación” por primera vez para todos los territorios, residiendo la Soberanía en aquélla y no en el Monarca.

Sin embargo, la vida de la Constitución de 1812 fue breve, derogándose en Valencia, el 4 de mayo de 1814, tras el regreso a España de Fernando VII, teniendo después algunos períodos de vigencia (en 1820 y 1836). No obstante, a pesar de la corta vida de la Constitución de Cádiz, su influencia fue decisiva en el posterior constitucionalismo americano tras la independencia de los diferentes territorios de las antiguas colonias.

Y es que en el devenir histórico posterior de España y sus colonias fue decisiva la figura del Rey Fernando VII. Efectivamente, quizás no ha habido en la Historia de España personaje más nefasto que aquel monarca que tanto daño hizo a nuestro país y nuestros hermanos de Iberoamérica.

Efectivamente, si la burguesía criolla no apostaba en un principio por la independencia de las antiguas colonias, y sí por una España unificada bajo el concepto de “Nación”, respetando siempre las peculiaridades económicas y políticas de los territorios de ultramar, lo cierto es que el papel de Fernando VII precipitó la decisión de aquella burguesía, lo que condujo a la descolonización que comenzara a partir de 1820, como consecuencia del absolutismo que estableció el Rey Borbón tras su vuelta al final de la Guerra de la Independencia española contra los franceses. El Rey absoluto que se autoproclamara como “El Deseado” comenzó por traicionar a su padre, el Rey, y ya no paró. Traicionó a su dinastía, traicionó a sus posibles hijos, traicionó a la historia pasada, traicionó a la futura, traicionó a su país, traicionó a la Corona, traicionó a los que, gritando su nombre, murieron frente a los mamelucos y carniceros de Murat. Puso tan barata la nación española este tipo de belfo lánguido que Murat, el carnicero de Madrid, pensó que podría disputársela al propio hermano del Emperador. Así que extremó su eficiencia en la liquidación de españoles vivos, porque, que se sepa, respetó los cementerios. Todo lo demás, lo fusiló. Mató tanto, mató tan cruelmente y tan sin sentido, si es que el crimen lo tiene, que Goya, un afrancesado que se avergonzó de sí por respeto a los muertos suyos, no tuvo más remedio que mostrárnoslo. Y ahí están: ahorcados, empalados, violados, fusilados todos, en nombre del emperador, un tal Bonaparte.

Mientras el utrero con toisón sesteaba en Valengay, los españoles corrientes se mataban en su nombre. No por él, sino por ellos. No por la dignidad del Rey, sino por la suya. Miles y miles murieron diciendo “¡Viva Fernando!”. Él, mientras tanto, pensaba cómo podría someter a un pueblo que daba tanta guerra.

Nada apreció el detalle este barbián. En cuanto los españoles, con la pomposa ayuda de Wellington, echaron de España al primer ejército del mundo, que puso más de doscientos mil hombres (ojo, doscientos mil, y no pudo con aquella España), volvió Fernandito por sus fueros, que eran la negación de los fueros, nombre antiguo para significar derechos y libertades. A los que habían edificado la Constitución, imagen legal de España, los mató, los desterró o los enterró, A los miles de guerrilleros que se habían jugado el pellejo en su nombre, pero por España, trató de convencerlos de que eran sinónimos. Le fue bien al principio pero, a los pocos años de tiranía, el ejército que debía proteger a las Indias decidió que era más urgente proteger a España, y Riego lo puso en un trance que para él no era inédito: perjurar. “Marchemos todos, y Yo el Primero por la senda constitucional”, dijo el Rey. Y en cuanto pudo, apenas tres años, con la ayuda de los franceses, los “cien mil hijos de San Luis” que ni eran tantos ni tan santos, volvió a recrear su bosta, hez que cualquier equino deja tras de sí.

Ante tal panorama absolutista, resultaba claro que las colonias de ultramar no estarían dispuestas a pasar por el aro de aquel régimen atroz que personificaba el Borbón, dando lugar así a un período de guerras de independencia americanas que mermarían decisivamente el poder político de España en el mundo, al tiempo que ponían fin a la posibilidad de que, en un futuro, existira una única Nación, al amparo de la Constitución de 1812, a uno y otro lado del Atlántico llamada España. Un sueño que parecía posible, pero que la necedad y las miserias de Fernando VII frustraron, así como el pasado glorioso de una España que comenzaría a desangrarse por los cuatro costados y que la harían regresar a los tiempos más oscuros de su Historia, tiempos de los que ya sólo saldría con la proclamación en 1978, siglos después, de la vigente Constitución Española.